Esquizofrenia


Parece ser que vivo
en una realidad paralela,
de problemas simulados,
sufrimiento ilusorio
y dolor fingido.

En la niebla que me circunda
se vislumbran dos caminos:
el más apetecible es morir,
el otro, quedarme dormido
sabiendo que no puedo soñar
porque no me está permitido.

De nada me sirve ya la queja,
¿quién entiende este suplicio?
Mientras unos se alejan de mí
el resto mirará a otro sitio, 
pero me hallarán culpable
de mi propio castigo.

¿Tiene sentido apelar un juicio
en el que todo está decidido?
De esta condena yo soy el reo
y quien accionará el gatillo.

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